DISCURSO "PROMOCIÓN DE ORO 1962"
Sr. Director
Estimados profesores y alumnos
Distinguido público.
Queridos y maravillosos compañeros:
Recuerdo otra noche como ésta y no me parece que haya pasado tanto
tiempo desde que estuve en este mismo auditorio, en nuestra graduación,
para pronunciar el discurso correspondiente, en inglés.
Era el año 1962, el
Sr. Carlos Carrasco era nuestro director, y nosotros unos jóvenes de 16 y
17 años de edad, llenos de vida, de deseos y de esperanza. Habíamos
cumplido con los requisitos que nos permitía graduarnos después de
varios años de estudios en este querido lugar, y de ser formados muy
cuidadosamente por nuestros maestros, nuestros padres y nuestros
compañeros.
Amigos míos, aquella noche ni por casualidad pensamos que 50 años
después nos reuniríamos en este mismo lugar para celebrar las Bodas de
Oro de nuestra graduación de secundaria, y que 20 de nuestros
compañeros ya no estarían entre nosotros.
Estamos aquí para celebrar nuestra historia común, sabiendo que en los
últimos 50 años, nuestras decisiones, creencias, talentos y
personalidades fueron moldeados, pincelados e impactados por los
valores aprendidos y por nuestras experiencias e interacciones con
maestros y amigos.
Estas influencias nos convirtieron en lo que somos
hoy, y aquellos que decidieron asistir a esta reunión están aquí para
honrar y reconocer la importancia que esos años han tenido en nuestras
vidas.
Muchos de nosotros, los afortunados, añadiría yo, estudiaron aquí desde
el jardín de infancia y éste fue el único colegio que conocieron.
La
escuela era nuestro segundo hogar: un espacio cómodo donde pudimos
ser nosotros mismos en compañía de otros niños como nosotros, y
absorbimos como esponjas toda la información que directa o
indirectamente se nos presentó. Otros, como yo, por ejemplo, habíamos
empezado en años posteriores, pero para todos nosotros, esa noche era
la culminación de la primera etapa de nuestras vidas que representaba un
paso importante hacia la edad adulta.
Recibimos una buena educación integral basada en lo fundamental, fe
cristiana, ciencias, humanidades y las artes. Fuimos expuestos a la
música y las artes desde muy pequeños. Tanto es así, que cuando
ingresé al colegio en el 5 º grado y la otra clase presentó la obra: "El Rey
Cuervo", pensé que algunos de los personajes principales los
representaban niños actores traídos de otro lugar. ¡Que ingenuidad! No
podía creer lo que alguien me dijo, que todos los actores eran del otro
quinto grado. Nuestra maestra de música y artes, la Sra. Hilda Cordano,
madre de nuestra compañera Rosilda, era el motor principal de tantas
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hermosas representaciones artísticas que la clase de 1962 realizó durante
todos esos años.
Como ella, tuvimos muchos otros maestros legendarios,
como la Sra. Silva, mi primera maestra cuando ingresé al colegio en 5 º
grado quien siempre llevaba sombrero, de variados tipos, y ejercía de
maestra, madre, amiga, consejera y hasta imponía disciplina, según la
situación.
Cómo podíamos olvidar la influencia que tuvieron en nuestras vidas
maestros como Miss Isabel Figueroa, Miss Matilde Tong, el Sr. Soriano, el
Dr. Galarza, el Sr. Paul Aschenbrenner, la Sra. Dávila, Miss Emilia Maúrtua
y Miss Miller, para nombrar sólo algunos.
50 años pueden haber pasado, pero todavía podemos revivir el respeto
que nos inspiraba el culto en la capilla en la que se transformaba el
auditorio y el silencio que se producía en los exámenes finales.
Todavía
podemos escuchar el ruido y la alegría de los niños en el recreo y casi
podemos ver el ajetreo y el bullicio al comienzo, al final y durante, el
cambio de clases. Podemos escuchar la voz de nuestros maestros
llamando nuestra atención para empezar la clase y también visionar las
aulas de clase, patios y pasillos que fueron testigos mudos de nuestro
crecimiento y transformación año tras año.
El lema de la escuela: "Cultura, Honor y Servicio" (CHS) era enfatizado en
todo lo que hacíamos, y nuestros maestros y mentores eran ejemplo vivo
del conocimiento, respeto y dedicación a ese lema. En cierto modo, ellos
también eran ‘misioneros’, al igual que nuestros maestros
estadounidenses, cumpliendo el honorable objetivo de educar a los
niños. Sentimos una gratitud muy especial por nuestros profesores
estadounidenses como Miss Miller, el Sr. Russel, el Sr. Ashenbrenner, el
Sr. Bower y otros, que abandonaron su país, familia y amigos para venir a
enseñarnos el idioma inglés y su literatura como nadie más podría
haberlo hecho.
Nuestras necesidades académicas, espirituales, artísticas y emocionales
fueron satisfechas con las diferentes asignaturas y actividades escolares
y el tiempo que pasamos aquí nos dejó muy bien preparados para el
siguiente paso de nuestra educación y de nuestras vidas.
Cabe mencionar que a pesar de que estábamos tan centrados en el
estudio, esto no significó que no nos divirtiéramos.
Los niños y los
adolescentes son por naturaleza muy a menudo, arriesgados, traviesos,
desafiantes y amantes del peligro.

